ARCHIVO — 04/07/2016 at 11:45 am

Cuando vuelva a casa voy a ser otro

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El punto de partida es un hecho verídico. En los años ’70, un militante de izquierda entierra en su jardín algunos objetos potencialmente comprometedores. Cuando la dictadura finaliza intenta recuperarlos, pero no encuentra el lugar donde los escondió. Típico. Los años pasan y el tesoro cae en el océano de lo olvidado, hasta que los nuevos dueños de la casa deciden construir una pileta y se topan con esa cápsula del tiempo en bolsas de residuos. Sumado a la fascinación de encontrarse con símbolos de lo que fue hace 30 años, el hombre se encuentra con un objeto que no reconoce: un cassette en el que un hombre anónimo canta con una guitarra.

Cuando vuelva a casa DESTACAD

Con ese disparador comienza Cuando vuelva a casa voy a ser otro, de la mano de un hijo (realizador de teatro, cineasta y documentalista) que decide apropiarse de la inefable historia de este padre (ex) militante para intentar salvar su carrera decadente. Así empezamos a recorrer una serie de episodios, anunciados en una marquesina estridente, por algunas vidas que empiezan a cruzarse entre sí.

Por el fondo, en un telón móvil, desfilan serigrafías de la antigüedad: la Grecia clásica, algunos dinosaurios, el infinito Gran Cañón, algunos animales de la prehistoria… La acción se desarrolla sobre dos plataformas también móviles, en las que los actores se mueven hacia delante y hacia atrás. Avanzan y retroceden, imparables, frenética y vertiginosamente. El mismísimo tiempo representado en escena.

Desde su mismo título se despliegan las tres preguntas que se desarrollan en su interior. La identidad, el tiempo y el registro: ¿Quién soy, quién seré luego? ¿Qué es luego y qué fue ayer? ¿Cómo recordarlo? La pregunta por la relación entre lo que somos y lo que hacemos explotó en la anterior obra del autor, Cineastas. Aquella por los relatos que conforman nuestra identidad, en El pasado es un animal grotesco. Esta es una muestra más de Pensotti y su épica de la vida cotidiana. Como sugirió el maestro Kartún, se trata de un despliegue de “idioma Pensotti”, esa hiperteatralidad con que maximiza todos los signos.

Cuando vuelva a casa voy a ser otro

Cuando vuelva a casa voy a ser otro se presenta como profundamente autobiográfica (autopensottista, diríamos). Con un protagonista artista, a la caza de “la obra verdadera”. Con una proliferación de exabruptos verbales y circularidades que recuerdan demasiado a otras obras del director. Con el uso de recursos como el micrófono para dirigirse al público, el uso de un puñado de actores para desplegar mil personajes o escenografías re locas. Con la idea general de que Pensotti fagocitó a Pensotti. Y, entonces, ocurre el milagro. La espiral se cierra en una vuelta completa y resurge de sus cenizas una obra que se vale de los recursos ya navegados por el director para destruirlos, parodiarlos y construir sobre sus cenizas. Chapeau.

Ficha técnico artística

Dirección: Mariano Pensotti

Autoría: Mariano Pensotti

Actuación: Santiago Gobernori, Javier Lorenzo, Mauricio Minetti, Juliana Muras y Andrea Nussembaum

Música: Diego Vainer

Escenografía y vestuario: Mariana Tirante

Asistencia de escenografía: Gonzalo Córdoba Estévez

Iluminación: Alejandro Le Roux

Reposición de luces: Jorge Ferro

Ingeniería sonora: Ernesto Fara

Asistencia de escenario: Manuel Guirao, Carlos Etchevers, Malena Juanatey y Tatiana Mladineo

Producción: Florencia Wasser / Grupo Marea

Este espectáculo es una coproducción entre Grupo Marea, el Cultural San Martín, Festival Internacional de Buenos Aires, Kunstenfestivaldesarts (Bruselas), Festival D’ Avignon, Festival Theaterformen (Hannover), Mousonturm (Frankfurt), HAU Hebbel Am Ufer (Berlin), Theatre Nanterre Amandiers y Maison des Arts Scène Nationale de Créteil et du Val de Marne. En colaboración con Ligne Directe / Judith Martin

www.marianopensotti.com

EL CULTURAL SAN MARTÍN

Sarmiento 1551

Teléfono 4373-8367

centroculturalsanmartin.com

Duración 80 minutos

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