RESEÑAS — 30/03/2017 at 5:10 pm

Dos, una desconexión

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El pasado es otro país y los que éramos antes son extranjeros. Dos, una desconexión es una retrospectiva y una comparación de la evolución erosionada de un vínculo.

Claudia y Miguel fueron pareja. Tiempo pasado del que ahora sólo quedan los recuerdos que la obra narra, junto con algunos vistazos de un presente post-relación. Ya sea mostrando ese principio adolescente de descubrimiento fascinado del otro, de sus formas, de sus contenidos, de sus maneras, o exhibiendo fragmentos de un ayer más cercano, la obra logra unir los puntos que trazan la silueta de estos dos que en algún momento se amaron. Que tengan nombres es casualidad, así como los motivos puntuales para su afecto y sus diferencias son detalles; la historia es en mayor o menor medida universal. No es difícil vernos sobre el escenario, enamorándonos, frustrándonos y desilusionándonos.

El texto fluye en los diálogos como una película y como un falso recuerdo en la cabeza del espectador, no porque recordemos haber escuchado esta conversación antes, sino porque recordamos haber formado parte de ella, con otras personas y otras palabras, pero los mismos sentidos. Las conversaciones llevan las escenas de caricias a palazos con una legitimidad orgánica difícil de lograr y, justamente por eso, destacable. Bellocchio conoce la frecuencia y los ritmos de la historia que quiere que veamos y entiende a la perfección cómo hacernos transitar esas calles.

La puesta acompaña plenamente lo que se gesta internamente en la obra. El espacio, una especie de living de casa vieja, tiene algo de superpuesto y algo de panorámico al mismo tiempo, como también lo tiene la manera de contar la historia. Los pequeños guiños están ahí desde el comienzo, sin delatar nada que no corresponda, pero accesibles para cualquiera que quiera enterarse. La dirección, por su parte, le marca el paso a un elenco que claramente comprende tanto el material que está representado como la realidad que refleja, y la cuida de no caer en los burdos espacios comunes que usualmente nos degradan y pervierten cuando hablamos de temas tan delicados como los afectos. Precisa y elaborada, Dos, una desconexión es un gran ejemplo del segundo principio de la termodinámica del amor: la cantidad de entropía en una relación tiende a incrementarse con el tiempo.

Ficha técnico artística

Dirección: Nicolás Salischiker

Autoría: Pablo Belocchio

Actuación: Nicolás Dezzotti, Malena López, Catalina Motto, Sheila Saslavsky, Maximiliano Zago

Escenografía: A&m Realizaciones

Vestuario: A&m Realizaciones

Iluminación: Lucas García

Fotografía: Alejandro Chen

Diseño Gráfico: Rodrigo Bianco

Asistente de Dirección: Rodrigo Bianco

Producción: Lascia Colectivo De Trabajo

ESPACIO POLONIA

Fitz Roy 1477

Viernes 21 hs.

$ 150,00

Duración 60 minutos

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