FESTIVALES — 01/11/2017 at 2:28 pm

FIEBER Festival

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Artículo escríto en colaboración con Diana De Fex

Los Farsos somos internacionales y en Berlín ya venimos haciendo de las nuestras. El FIEBER es el segundo festival que cubrimos en la ciudad germana, y nos sorprendió de manera grata.

Lorena Valdenegro (CHL) y Mayra Gómez (ARG) N°85 – Teatro Foto: Daniela Carvajal 

Ya te venimos contando un poco de la historia y objetivo del FIEBER pero como para recordar, se trata de un festival independiente de artistas iberoamericanas residentes en Berlín. Se podría pensar que quizás es un poco acotado el sector pero, ¡para nada! Lo interesante (e importante) del festival es que pone en relevancia la presencia artística femenina, tan borrada de tantas selecciones, y además, muestra el trabajo del colectivo inmigrante que reside en Berlín.

El festival se desarrolló en dos espacios en la misma locación: Pfefferberg Teatro Haus 13 y la galería Meinblau. En el teatro se presentaron las performances, música en vivo, danzas, lecturas y, por supuesto, teatro. Todas las presentaciones fueron de un formato corto, 20 a 30 minutos máximo, y se agruparon por bloques. En el otro espacio, la galería, también hubo algunas performances y lecturas y estaba constantemente abierta para ver toda la exposición plástica del festival, con obras de escultura, pintura, fotografía e instalaciones

La consigna “Wer bin ich?” (¿Quien soy?) atravesó de manera contundente todo lo que se vio en el festival. Hubo desde distintas disciplinas, reflexiones profundas no sólo sobre la identidad femenina sino sobre la identidad iberoamericana. Desde el comienzo del festival cuando intervino el grupo Migradas, conformado por 5 mujeres de distintos países hispanohablantes, ejecutando una performance sobre sus propias metamorfosis y cambios, nos dimos cuenta de que esto no era solo canapé y vino, sino que el festival se traía un contenido interesante.

Exposición Fieber Festival en Meinblau Projekt

El viernes fue una emocionante noche de poesía y performance en la galería Meinblau, con propuestas tan diversas como la cantidad de artistas participantes. La escritora Esther Andradi abordó la pregunta eje del festival con una selección de poemas de su libro: Microcósmicas, donde nos habla de su labor de escritora, metaforizándose en un Teseo o Minotauro de la mitología griega y contándonos su experiencia con las visitas nocturnas de la luna a su silla de escritora. Andradi se define como migrante en busca de raíces desde el nacimiento, en el que quedamos “desuterados.” Finalmente también se define como madre al estar acompañada de su hija, Raquel Sutter, quien tradujo y leyó sus textos en alemán. Aunque sospechamos que más que traducir textos, Raquel es el puente entre la Argentina nativa de Andradi y la Berlín que la acoge.

María Nancy Sanchez, por su parte, gritó la pregunta “¿Quien soy?” a la montaña de roca, Rumi Campana, en las afueras de su Oruro natal. La respuesta fue un eco que le dio circularidad a su experiencia y permeó su lectura poética. Su poemario “Arrinconada Mirada” surge en el contexto de la sierra boliviana donde los “apus” o Dioses de las montañas otorgan significado a la cosmología, tanto celeste como terrenal, que la artista nos presenta a través de su poesía.

Ya en la parte propiamente performativa de la noche, nos deleitó  Kysy Fischer con FAQme, una performance tan provocativa como su título. FAQ, son las siglas en inglés de “preguntas hechas frecuentemente” y  al ser leído en voz alta, no es necesario aclarar a qué nos suena. Combinando teoría psicoanalítica y clown, Fischer explora la dimensión cómica de la sexualidad femenina, desdibujando las fronteras entre la normalidad y la aberración sexual.

Daiane Rafaela (BRA) – Eu Sou Ofélia Basado en el texto Hamlet Machine de Heiner Müller – Performance Foto: Daniela Carvajal

Para cerrar la noche, Iaci Kupalua y Caroline Barrueco presentaron “Sintrópica,” descrito por ellas mismas como un ritual post-porn soft core.  Barrueco creó un ambiente de luces intermitentes y Kupalua las pistas de una música electrónica, sensual y salvaje que dieron lugar a una meditación donde vibraban los colores del traje de la artista en escena como si estuviésemos en un transe con Ayahuasca. Luego, los gestos suaves y lentos de Kupalua, nos indujeron en meditación a partir del clítoris, como tercer ojo místico y gran enigma de la sexualidad femenina.

El sábado arrancó con una emocionante charla de Blanca Ortiga sobre cómo reconstruir la presencia femenina en la historia del arte. La charla derivó en cómo todos los grupos de poder en el arte (y en la vida en general) relegan en los archivos y lugares de visibilidad a los grupos más oprimidos, como si nunca hubieran existido. Imposible no encontrar ejemplos locales.

La tarde del sábado nos trajo otra dosis de sensaciones e inquietudes. Las imágenes de la obra de Lorena Valdenegro (actuación) y Mayra GómezN85 (diseño de arte) nos acongojan y nos impresionan. Es una pantomima con la tradicional máscara neutra, cuya expresividad corporal no tiene nada de neutra. Es también un testimonio al estilo interrogatorio, lleno de preguntas, muchas veces intrusivas, a las que debemos responder con frecuencia las mujeres migrantes, ya sea en el consultorio médico o  en la oficina de extranjería.

Melissa Palacio (COL) – S P A C E – Danza – Foto: Justina Leston

Si lo que querés es asombrarte con las capacidades de transformación del cuerpo, entonces Muletas de Sara Lu, es la pieza de danza para ver. Lu conjuga ante nuestros ojos corporalidades que llamaríamos cotidianamente “discapacitadas,” pero a través del movimiento, estas discapacidades se transforman en capacidad para bailar, capacidad para imaginar y para crear cuerpo donde aparentemente hay vacío.  Nos cautivó con la lectura de un cuento corto, Plan A, con acompañamiento musical, el duo armónico de Ana Bautista (escritora) y Neus Saval (violinista). Las artistas idealistas y eternas nómadas pudimos identificarnos con Clara, personaje principal del cuento, que se encuentra y se extravía una y otra vez en las geografías cambiantes y transformadoras de Madrid y Berlin.

El domingo se dio un interesante cierre del festival con más presentaciones en vivo. Abrió el segmento de tarde Maicyra Leão  con su perfomance Made In…  que nos desafió a pensar el concepto de madre todo terreno en el mundo moderno, la cual desgasta su energía para poder proveer a todos esos roles.  Seguimos con Adriana Jacome, Xueh Magrini Troll y Antonella Magrini Troll presentando Ipanema una obra de Roland Schimmelpfenning en un formato teatral con live painting donde nos mostraron las distintas interpretaciones de una historia desde el punto de vista de la protagonista, la que la traduce y la que la representa pictóricamente. Después de un recreo musical a cargo de la compatriota Julieta Brur, retomamos las presentaciones con la lectura de Puente de Diana Paralell, que entre lecturas y fotografías nos relató esa sensación vertiginosa de que implica cruzar de un lado al otro de muchas cosas. Stephania Castán también nos hizo partícipes de una experiencia multisensorial en Fragmentos con bailarina y sensor de movimiento en vivo proyectado atrás de ella. El movimiento, eso tan abstracto, se nos reprodujo como cuantificable y medible, cuestionándonos cuánto somos humanos y cuánto tenemos de máquinas.

Fue un fin de semana intenso y provocador, como todo lugar de discurso femenino puede ser. Las mujeres que intervinieron, lograron sacudir al status quo de festivales, creando el propio, colectiva y colaborativamente. Se nota que fuerza femenina hay para tirar al techo y las iberoamericanas no van a quedarse calladas. Larga vida al FIEBER.

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