ARCHIVO — 12/05/2016 at 10:00 am

La crueldad de los animales

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Del otro lado de la medianera, en el baldío, ladra una perra. De este lado, la estructura de la historia se disocia de la piel que la cubre. Podría haber sido simplemente una obra sobre una familia un tanto disfuncional, un hijo un tanto sensible, un padre un tanto manipulador y una madre un tanto negadora, mezclada con el drama de un laburante que se niega a venderle su terreno al intendente para que haga negocios. Pero, por suerte, fue mucho más que eso.

La crueldad DESTACADA

La crueldad de los animales plantea una manera de contar una historia sobre el escenario: te la cuenta y, a la vez, te la muestra, y, aunque las dos cosas no sean idénticas, o incluso se contradigan, en el fondo son lo mismo. Lo que se dice, lo que se quiere decir y lo que finalmente se entiende. Desde las voces precisas y sonoras de Ivan Moschner y Nacho Vavassori, hasta la vertiginosidad que por momentos comanda el ritmo de los narradores, todo logra darle una vida animal a la obra que obliga a no sacarle los ojos de encima.

Las didascalias, esa anotación que en el teatro acompaña al diálogo y que en esta obra dos personas dicen en voz alta, son el medio perfecto para que la imaginación del que mira entre en acción y complete la imagen inconclusa como mejor pueda. Esto es en parte lo que hace que sea tan difícil dejar de mirar, porque algo de lo que pasa en el escenario nace en la cabeza de cada uno.

Pero no es solamente la arriesgada, y eternamente acertada, dirección de Cacace lo que nos clava en el asiento y nos abstrae del mundo externo: también están las brutales actuaciones que se despliegan en escena, todas con un fluir propio, todas mostrando algo único y ocultando mucho más. Es esta omisión hemingwayana, en las didascalias, en los diálogos, en las acciones, lo que le da a la obra el vértigo y la verosimilitud que la hacen tan atractiva. Por momentos cruda y no por eso carente de poesía, la obra late, emana el calor propio de las cosas vivas y obliga al espectador a darle cuerpo y forma a todo lo que está dicho, pero no representado; lo obliga a decidir en qué cree, en qué quiere creer e, inevitablemente, cada uno ve una obra distinta porque cada uno aporta algo propio. Es este trabajo conjunto con la platea lo que hace que sea tan dura, poética, violenta, bella. Real.

Ficha técnico artística

Autoría: Juan Ignacio Fernández

Dirección: Guillermo Cacace

Actuación: Héctor Bordoni, Ana María Castel, Fernando Contigiani Garcia, Gaby Ferrero, Esteban Kukuriczka, Sabrina Marcantonio,Ivan Moschner, Denisse Vander Ploegg, Nacho Vavassori, Sebastian Villacorta

Escenografía: Alberto Albelda

Vestuario: Magda Banach

Iluminación: Alberto Albelda

Música original: Patricia Casares

Entrenamiento actoral: Julieta Abriola

Asistente de dirección: Matías López Stordeur

Producción: Santiago Carranza

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