ARCHIVO — 25/09/2013 at 11:01 am

La fiera

por

Fiera (Diccionario de la RAE):

Bruto indómito, cruel y carnicero.

(…)

Ser alguien una fiera: Tener aptitudes notables y demostrarlas.

Uno llega, se sienta. Se congratula: “Teatro un martes a la noche; yo sí que tengo un interés genuino por nuestra cultura”, y se prepara para el ritual. Si eso no es petit bourgeois… Bueno, para no faltar a la verdad, es teatro independiente: se perciben un par con pinta de secos; algunos hasta llegaron en bicicleta.

Bien, a lo sumo somos todos hipsters, qué tanto.

Suenan (magníficamente) un piano y un arpa (¡qué monada!) que nos acompañan mientras terminamos de arribar con una canción que parece una rueda.

Un piano. Un arpa. Estamos bien. Nos sentimos bien. Somos bien.

Y llega ella.

Nos mira. Comienza a hablarnos y sus palabras son un zarpazo que desgarra el estómago y saca todo el triperío pa’juera… y el equilibrio burgués se va al carajo.

Porque Iride Mockert es una fiera.

Es implacable, furiosa, temible, desopilante y profundamente adorable. Su cuerpo se transforma, su mirada se clava en nosotros y mete miedo. Sus labios, en cambio, relatan de modo tal que nos inclinamos a la carcajada, y justo en el borde nos percatamos del espanto que contienen.

En esa disyunción (que es también un perfecto equilibrio) reside el secreto de esta extraordinaria obra: el histrionismo con que se trata el horror mantiene al espectador en vilo, en constante tensión física porque ni el cuerpo sabe para dónde disparar. Las canciones y coreografías son un respiro casi brechtiano que permite la reflexión, y el humor parece ser el único registro en que el tema tratado es tolerable, y a la vez cala más hondo.

Ese piano y arpa se desligan de su cuna tan high class y metamorfosean en cumbia o hip-hop, transportándonos a la noche tucumana. El ascetismo justo de la escenografía y el admirable uso de la iluminación suman dos precisas pinceladas que completan la atmósfera de cada espacio, y quedamos en el lugar exacto donde ella nos quiere.

La obra retoma el mito del hombre-tigre u hombre-yaguareté, mito que recorre el norte argentino y sabe decir que aquel que baile sobre un cuero de tigre podrá convertirse en uno, y sólo le bastará repetir el ritual para volver a su forma original. Corriendo el eje tradicional del hombre a la mujer, en este caso la fiera es una mujer (o al menos eso parece) que sale a cazar hombres que también son animales.

Podríamos hablar del porqué de la conversión, pero seguramente juegue en contra: es preferible la forma sutil en que nos conduce la dramaturgia y dirección de Mariano Tenconi Blanco para ir adivinando, entre la repulsión y la fascinación, el móvil de sus actos. Porque el mayor horror no es el de la matanza, sino el que se adivina por debajo, profundamente arraigado. Y en el salvajismo de su peregrinación esta mujer-tigre no encuentra un gesto reparador, sino revelador: desnuda a las verdaderas fieras.

La venganza por momentos asusta: parece desmedida, salvaje (por supuesto); sangrienta. Pero en algún nivel arraiga como una revancha posible que permite tomar las armas en el plano de lo simbólico.

No.

Una obra de teatro en el Abasto no va a cambiar la realidad tucumana, ni terminar con la violencia de género. Pero la hace carne y tripas, la arranca de nuestro centro silente y nos la enrostra de la manera bestial que nos merecemos. Y queremos creer que, de a poco, quizás algo sí se modifica.

“¡Ite, ite, ite! Que ya te via agarrá en otro momento…” (La fiera)

Ficha técnico artística

Dramaturgia y dirección: Mariano Tenconi Blanco

Asistencia de dirección: Ignacio Bartolone

Actuación: Iride Mockert

Música original: Sonia Alvarez, Ian Shifres

Escenografía: Oria Puppo

Realización de escenografia: Valeria Abuin

Vestuario: Paola Delgado

Iluminación: Matías Sendón

Letras de canciones: Ignacio Bartolone, Mariano Tenconi Blanco

Coreografía: Carolina Borca

Entrenamiento vocal: Mariana Garcia Guerreiro

Asesoramiento: Esteban Castellote, Carlos Sims

Fotografía: Lucas Coiro

Diseño gráfico: Gabriel Jofré

Producción ejecutiva: Berenice Mazzarelli

Producción general: Carolina Castro

Prensa: Debora Lachter

Facebook de la obra

Este espectáculo formó parte de los siguientes eventos: Festival Nuevas Dramaturgias 2014, Selección Obras CABA 2014 Fiesta Nacional Del Teatro Jujuy 2014

EL EXTRANJERO

Valentín Gómez 3378

Teléfonos: 4862-7400

http://www.elextranjeroteatro.com

Duración 55 minutos

Artículos relacionados

¡No es Aviñón, es Rafaela!
Un trabajo
Artaud
No me pienso morir