ENTREVISTAS — 25/06/2012 at 12:57 pm

Lautaro Metral “Se trata de la búsqueda de una identidad artística”

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El cordobés llegó a Capital Federal persiguiendo el sueño de ser actor. Después de estudiar un tiempo en el IUNA, decidió abrirse camino y seguir formándose independientemente. Pero con la gente que conoció en el instituto encaró sus primeros proyectos artísticos, que culminaron en el estreno de algunas obras de texto y otros musicales para los cuales compuso las canciones. Pero su nombre recién comenzó a resonar en el ambiente del teatro under a partir de Cuando Callan los Patos, una comedia absurda que después de recibir cuatro premios Hugo se reestrenó en el Centro Cultural Konex hace dos meses y permanece actualmente en cartel.
El lugar del encuentro para la entrevista fue elegido por él. “Quería venir al lugar donde se originó todo”, explicó. Se refería a la reserva ecológica de Puerto Madero, esa que empieza detrás de la frontera delimitada por los puestitos de comida rápida tan característicos de la costanera. Y así fue como, a pesar de las cadenas que restringían el acceso a esa especie de balcón con vista al gran pantano, nos adentramos en el universo de los patos, y quién sabe qué otra especie.

¿Cuál es el punto de partida a la hora de crear una obra?

Yo me baso en algún tipo de imagen generadora, inspiradora. Por lo general, voy juntando elementos que hacen al universo que quiero contar. Un paisaje, una pintura, o un poema, que es imagen vertida en palabras. Vas imaginando los personajes, los vas conociendo, aprendiendo a quererlos, te hacés amigo. Y en algún momento te cae una ficha que ensambla todo el universo que vos te imaginaste. Esa ficha puede aparecer en una charla, viendo una obra o escuchando una noticia en la tele. Es como una brochette a la inversa: ponés todos los ingredientes en la tabla y después viene el palito que los atraviesa. Es un momento bastante espiritual.

¿Y cómo surgió el universo de “Cuando Callan los Patos”?

Todo nació un día que estábamos acá con un amigo tomando una birra y comiendo algo de uno de estos puestitos, un ejercicio que practicamos una vez al mes. Yo venía con la inquietud de escribir algo nuevo y mi amigo estaba con ganas de actuar. Entonces escuchamos el canto de todos los bichos del pantano de la reserva y bajamos estas escaleritas impulsados por ese coro.

A la mayoría de los mortales ese canto los alejaría en lugar de atraerlos…

Sí, es verdad. Es un sonido bastante imponente, como una advertencia. Pero quisimos acercarnos a curiosear qué serían. Imaginamos que podrían ser ranas, patos, cigarras, o algún pájaro. Y cuando bajamos, los bichos que estaban más cerca se callaron. Hicieron un silencio unísono; sin duda nos tuvieron miedo. Su instinto de preservación los hizo ponerse alerta. Y ese contraste entre el mundo natural de aquel lado y esta especie de burbuja urbana que es Puerto Madero fecundó en mí una imagen muy fuerte. Imaginé a esas criaturas como una especie de resistencia natural ante el cemento que se las quiere comer. Y ahí empezamos a divagar. De todas las especies me quedé con la que imaginaba más débil. Una víbora te puede picar, ¿qué va a hacer para defenderse un pato? Los patos, la noche de los patos, la cueva de los patos, se callan los patos, Cuando Callan los Patos.

¿Y alguna vez en el proceso de creación te preocupó que la gente no entendiera el mensaje?

Yo imaginaba –y hoy en día tengo la certeza- de que el espectador no va a comprenderla completamente. Pero creo que, más allá del texto, las canciones, las coreografías y el abordaje e interpretación de los actores cuentan algo. Así ese “algo” quede en secreto o sea un misterio que no termine de develarse. Lo importante es que hay un concepto estético, artístico, filosófico y político claro. Para nosotros todo en la obra tiene un significado, pero no se lo explicamos a la gente. Tratamos de que cada uno vaya y haga su viaje.

Ahora están ensayando una versión femenina de la obra. ¿En qué consistiría?

La versión femenina se llama Cuando callan las Patos y aborda los mismos textos y las mismas canciones desde una perspectiva femenina y en un contexto diferente. La obra no transcurre en un basural, sino en otro lugar que ya van a descubrir cuando vean la obra, no lo quiero quemar. Se trata de sacar el texto y la historia de contexto para ver como con la misma herramienta se puede contar otra cosa y cómo la información puede llegar distinta. Algo que pasa mucho en nuestro cotidiano cuando una agencia de noticias da una información que se traduce en dos noticias totalmente diferentes en diarios opositores. También pasa algo con la gravedad; básicamente no está más. Se va a estrenar en agosto en el Centro Cultural Konex.

¿Cómo es el proceso de llevar al escenario una obra que escribiste? Suena como algo muy difícil de concretar…

Cuando hay recursos humanos, aunque los recursos materiales no sean los óptimos, se puede hacer. De hecho, es una de las cosas más lindas que tiene nuestro teatro. Despojado de grandes producciones creo que se trata más de condensación, de cómo te puedo contar un universo con dos sillas. Un tipo de teatro en el que tienen más trabajo los actores que los escenógrafos.

¿Vos te definirías como actor, director o compositor?

Yo me definiría como alguien a quien le gusta experimentar, probar, crear, y se sirve de las ramas del arte que tiene a su alcance; y por supuesto de las ramas para las que uno tiene más capacidad. Si me das un pincel no te pinto nada. Pero todo lo que sea teatro, música, baile me fascina desde todos los ángulos: sea como actor, como director o como compositor. Se trata de la búsqueda de una identidad artística.

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