FESTIVALES, NOTICIAS — 18/09/2015 at 1:50 pm

Lo que la Bienal nos dejó

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Septiembre se llenó de colores con la Bienal de Arte Joven y Ciudad Cultural Konex se convirtió en la sede principal de este gran evento #FestivalBienal.

KONEX

Uno de los platos fuertes, sin dudas, fue la reposición de Todos contentos, en el marco del 25 aniversario del mítico grupo El Descueve, integrado por  Ana Frenkel, Gabriela Barberio, Mayra Bonard, Carlos Casella y María Ucedo. La compañía de danza que le dio vida a este espectáculo con nombre de restaurant chino, hizo el pase de posta y siguiendo bien de cerca a sus nuevos integrantes (especialmente convocados para este proyecto bienalista) volvieron a desgarrar la tierra.

Todos Contentos es uno de esos espectáculos que se transmiten de generación en generación en la mesa de los domingos, y ahora está a cargo de: Romina AlanízMartina BakstMicaela GhioldiMilva Leonardi, Paula PalomoDelfina Thiel, Cristian Vega y Pablo Lugones, que a su vez se consagró como mejor intérprete en danza en la Bienal por su trabajo en El Becerro de Oro y ganó una beca en Jardín de Sahel.

Todos contentos mix

Tuvimos la alegría de brindar en el cóctel de apertura y disfrutar con la grosa de Juana Molina que hizo bailar a la multitud de gente que colmó el patio de Konex ¡la cola para entrar daba toda la vuelta a la manzana! Una locura de convocatoria, buena onda y gente joven que se sumó a la fiesta.

Juana mix

En una semanita intensa, nos pegamos una linda maratón teatral. Una de las vedettes del festival fue el proyecto especial El paraíso perdido, surgido del seminario y laboratorio de experimentación que recorrieron 20 jóvenes bienalistas de la mano del talentosísimo y recientemente repatriado César Brie.

Parado arriba de un banquito rústico devenido en podio improvisado, César aclaró antes de permitir el ingreso a la sala que lo que se venía no era una obra, sino un resultado. Producto del intercambio que se dio entre veinte historias jóvenes, del que algunos pudimos ser parte – al menos, voyeur.

BRIE 2

Con el totó apoyado en el piso frío de Santos 4040, nos sumergimos en esos paraísos ajenos que al perderse volvieron a doler, como si fueran propios. En una hora se condensan cientos y miles de historias, que reverberan en todos los presentes y se multiplican en millones más. El resultado es una performance sardónica y cruel, profunda y tiernamente conmovedora, que no pasa desapercibida para nadie.

Por otro lado, nos deleitamos con varias de las obras terminadas que fueron elegidas para este Festival Bienal. Entre las que se encontraban algunas que ya te recomendamos como Piedra sentada, pata corrida de Ignacio Bartolone, que se consagró como el mejor dramaturgo de la Bienal y ligó beca en Panorama Sur, y Julián Cabrera fue elegido como mejor intérprete en teatro y se ganó una beca en Jardín de Sahel.

Destacadas Bienal mix

También se presentó Proyecto Posadas de Andrés Binetti y dirección de Michelle Wejcman, que indaga en la militancia setentista, lo fusiona con un poco de arte estudiantil y logra hacer carne el delirio. Gran obra para repensarnos como seres políticos hoy en día. Niño en estado adulto, nieve que arde, o lo que quedó de Hamlet de Amalia Tercelán, trajo a la mesa bienalista una nueva mirada del clásico isabelino en versión futurista y pop. Una propuesta para espiar a través de una persiana americana (un gran hallazgo de puesta) estos motivos esperpénticos del drama familiar, que se licúa como la sangre después de haber tomado muchos analgésicos.

La cautivadora Body Art, de Sol Rodríguez Seoane, con dirección de Miguel Israilevich salió a estrellarse con fuerza en el primer round de la bienal. Espeluznante amor de dos artistas plásticas. Su último encuentro hecho performance, se sobrepone a las emociones y se proclama a sí mismo como exposición arqueológica. Ellas revelarán en carne viva, cómo funciona el mecanismo preciso e hipnotizante, de ser lo que dicen ser, hasta las últimas consecuencias.

Dentro de tanta movida bienalera, tuvimos el placer de descubrir que Dios está en la casa. Un diamantito de obra, una pieza única, hecha de campo y amor. Nos reunimos en un universo que parte de los recuerdos, y con miradas, palabras, objetos y cariño, nos abre al canal más profundo de nuestro ser, como huella digital que se va impregnando de tinta. Dramaturgia y dirección de Fabián Díaz.

Mix obras

Recordar 30 años para vivir 65 minutos nos hizo recorrer vida y obra de Marina Otero, bailarina/actriz que decidió mostrar sus propios vaivenes de la vida en forma de obra. La exposición hasta su margen más alto con una necesidad frenética de mostrar su intimidad, y al mismo tiempo, dando cuenta de la imposibilidad que la propia tarea propone. Baile, video, ropa, canto, salto y muchos elementos la ayudan a contar algo tan complejo como una historia de vida. Por su trabajo como directora de danza, se ganó una beca en Theatre Spektakel en Zurich.

Juegos de fábrica de Nicolás Manasseri nos metió de lleno en una fábrica abandonada donde, lejos de la mirada y la vigilancia de los adultos, un grupo de pibes juega el juego más viejo: el de disputar el poder. Pero, como en todas las tiranías, apenas alguien se sale del molde, todos cuestionan las formas establecidas. La llegada de alguien nuevo, el amor, la reflexión sobre las obligaciones que tienen los de abajo para con los de arriba: todos disparadores que encienden la mecha para dejar de seguir ciegamente la manera de hacer las cosas. Chicos que, jugando a ser lo que ven de los grandes, terminan siendo hasta lo que no ven.

Chinitos de Juan Pablo Gaimberti, lo coronó como mejor director de la Bienal y se ganó una beca en el Lincoln Center de Nueva York. Lunes Abierto de Ignacio Sánchez Mestre despertó varias carcajadas en el público y nos llevó de viaje a historias de vidas pasadas y al mismísimo pasado, en un juego de espejos y planteos metafísicos.

Diario de una orientadora de sala fue un recorrido por el diario twittero de una joven actriz que vomita sus pesares de trabajar en un museo en la red social de los 140 caracteres. Con mucha desfachatez, Victoria Casellas pone de manifiesto, entre cuadros de baile claramente papeloneros, la verdadera cara de la auto-parodia.

Mix obras 2

Y vimos las obras de teatro que fueron presentadas como proyectos a desarrollar el verano pasado y seleccionadas por el comité que a su vez hicieron de tutores: Joaquín Bonet, Pablo Gorlero, Ana Alvarado, Alejandro Catalán, Andrea Garrote, Walter Jackob, Gustavo Lesgart, Nelson Valente y Roxana Grinstein.

Presentando Inestable su pieza original, Los Sutottos, estuvieron sorpresivos a cada instante, a punto de caer pero saltando. Hasta que empieza, ellos no saben si hacen el espectáculo o mejor no lo hacen, aunque si no lo hicieran cambiaría el curso natural del cosmos, y quien sabe entonces que cosa monstruosa podría ocurrir. Encarnados en piel propia de Gadiel Sztrik y Andres Caminos.

Inestable

En Enrealidad de Miguel Israilevich hay lugar para enloquecer. Se propone un juego que tiene la obsesión constante de saltar de una dimensión a otra y encontrar si es posible una comunicación entre galaxias ideológicas. Los límites están puestos en los propios agentes que llevan adelante sus existencias, hacia una realidad única.

EnRealidad

Pizarniketas Poligrafas “hay que irse a la bosta” dirigida por Gastón Santos es un manifiesto poético teatral que no se parece a nada. Mezclando textos de Alejandra Pizarnik con una escenografía hecha de juguetes rezagados, la actriz Ana Granato nos lleva de la mano al mundo de lo pequeño para sentirnos grandes, con cosas para decir y poder manipular toda esa fantasía de niños. Lo complejo es que ya somos adultos y nos pasan cosas distintas con esos juguetes que ahora cobran otro significado. Juego polisémico de palabras e imágenes que deja una hora en shock a quien lo vea.

Pizarniketas

Rat (farsa trágica) de Juan Mako arranca mostrándonos las internas del mundillo de los ensayos teatrales entre actor, director y asistente pero el intento de obra queda trunco cuando se dan cuenta de que los acecha un grupo de roedores indignados por el robo a sus derechos de imagen. Desde allí todo se enrarece y quedamos metidos en un torbellino discursivo acerca del Copyleft y sus vicisitudes.

RAT

A todo animal útil de Nicolás Goldschmidt produce un juego en el espacio teatral que te envuelve en un espacio mitológico y te atrapa, al mismo tiempo que busca liberarte. La dualidad que convive en nosotros entra en tensión. Lo que buscamos matar, pero que jamás podremos, tiene lugar en la escena. ¿Cuál es el límite? ¿Qué hay más allá? ¿Hacia donde corremos?

A todo animal util

Los Monstruos de Emiliano Dionisi es un viaje a la niñez (y si ya sos padre, ¡agarrate!). Esos discursos paternalistas que escuchaste una y otra vez, ahora con unas décadas más, te sacuden la cabeza y te dejan llorisqueando en la butaca. Con actuaciones de la puta madre de Mariano Chiesa y Natalia Cociuffo, la obra atraviesa la relación padres-hijos, el rol de la paternidad, los deseos truncos y la mierda de sociedad en la que la monstruosidad toma cuerpo.

Los Monstruos

Y finalmente llegó el cierre de este tremendo #FestivalBienal, y la tan esperada entrega de premios. Todos los bienalistas recibieron su mención en forma de escultura impresa en 3D ¡pero qué modernidá! y el jurado de escénicas, integrado por Sergio Boris, Ana Frenkel y Fernando Rubio, determinó los siguientes ganadores:

Pablo Lugones como intérprete en danza, ganó una beca en Jardín de Sahel, Buenos Aires.

Julián Cabrera como intérprete en teatro,  ganó una beca en Jardín de Sahel, Buenos Aires.

Damián Malvacio como coreógrafo, ganó una beca en ImPulsTanz, Viena.

Ignacio Bartolone como dramaturgo, ganó una beca en Panorama Sur, Buenos Aires.

Marina Otero como directora de danza, ganó una beca en Theatre Spektakel, Zurich.

Juan Pablo Galimberti como director de teatro, ganó una beca en Lincoln Center Theater, Nueva York.

Ganadors y equipo de la Bienal 2015-2016_baja

La Bienal de Arte Joven  voló alto, nos empapó de propuestas de todo tipo y nos dejó llenos de confianza de que la nueva generación se viene con toda. Este #FestivalBienal fue prueba viviente de que los jóvenes artistas tiene mucho qué decir y esta plataforma es un lugar idóneo donde expresarlo, de la mano de colegas, tutores y un público alucinante que colmó una docena de sedes por toda la ciudad. Una semana explosiva que se convierte en clásico de la cartelera bianual. Mientras esperamos a la próxima edición, nos volveremos a deleitar con las obras que siguen su temporada en la Bienal en Escena. ¡Hasta la próxima!

Por Milena Foster, Marina Ceppi, Carla Tomasini, Federico Espeche, Mariana Sísaro y Julieta Zeta

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