ARCHIVO — 25/11/2015 at 6:55 pm

Los Monstruos

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Claudio y Sandra son padres. Según ellos, sus hijos son distintos a todos (los mejores de todos) y, como padres, tienen la misión de protegerlos de la monstruosidad que los rodea. Los Monstruos de Emiliano Dionisi, pieza ganadora de la Bienal Arte Joven, logra analizar, desde el vínculo primario de padres e hijos, todas las relaciones sociales.

Los Monstruos DESTACADAA

Como únicos cuerpos en escena, construyen desde sus discursos a sus hijos y a todas las situaciones que acontecen. Con un nivel sublime de manejo sobre el cuerpo, es a través de su gestualidad y la precisión en sus diálogos que el público puede reconstruir los vacíos existentes en las historias que cuentan. Se trata de una obra que parece estar a punto de culminar una y mil veces, pero siempre hay una vuelta de rosca más que genera una profundización del análisis de la sociedad: comienza con mambos superficiales y problemas escolares, para adentrarse luego en capas más profundas que rondan lo morboso. ¿Necesario? Seguramente.

Acá -sin ánimo de ponernos intelectualoides- resuena enseguida Pasolini como intertexto para el análisis. En su obra Cartas luteranas, el filósofo/poeta/director/genio italiano propone que los hijos son responsables de las culpas de sus padres, porque las heredan y deben hacerse cargo de ellas. A lo largo de las diferentes “cartas”, Pasolini caracteriza a los jóvenes italianos de la década del 60, casualmente, como monstruos. Ya que los hijos que no se liberan de las culpas de los padres son infelices, y no hay signo más decisivo e imperdonable de la culpa que la infelicidad. De alguna forma más light, Dionisi retoma este planteo y nos expone frente a frente con los discursos paternalistas escuchados en la infancia hasta el hartazgo y que juramos no reproducir. He aquí el quid de la cuestión: ¿te hiciste cargo, asumiste la responsabilidad y te liberaste, o seguiste reproduciendo la culpa heredada?

Con este eje que atraviesa toda la obra y con actuaciones de la hostia de Mariano Chiesa y Natalia Cociuffo, el musical reflexiona sobre la relación de padres e hijos, el rol de la paternidad y los deseos truncos desde estas dos historias paralelas, dándole la música un poder que habilita otras posibilidades estilísticas que permitie un vaivén, llevando al público de la euforia al llorisqueo en la butaca.

Lección de Dionisi sobre la responsabilidad y el peligro de caer en la monstruosidad.

Ficha técnico artística

Dirección: Emiliano Dionisi

Dirección musical: Martín Rodriguez

Autor: Emiliano Dionisi

Actuación: Mariano Chiesa, Natalia Cociuffo

Músicos: Gianluca Bonfanti Mele, Matías Menarguez, Martín Tincho Rodriguez, Juan Pablo Schapira

Director asistente: Juan Jose Barocelli, Julia Garriz

Vestuario: Marisol Castañeda

Escenografía: Compañía Criolla

Diseño de luces: Claudio Del Bianco

Música: Martín Rodriguez

Letras de musicales: Martín Rodriguez

Fotografía: Akira Patiño

Asesoramiento de vestuario: Ezequiel Galeano

Asesoramiento de arte en fotografía: Ezequiel Galeano

Asistencia de iluminación: Martín Fernández Paponi

Prensa: Tommy Pashkus

Producción ejecutiva: Compañía Criolla, Sebastián Ezcurra

Este espectáculo formó parte del evento: Bienal Arte Joven Buenos Aires 2015

TEATRO EL PICADERO

Pasaje Santos Discepolo 1857

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