ARCHIVO — 25/07/2016 at 6:17 pm

No daré hijos, daré versos

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Cómo decir poesía cuando la vida misma es más salvaje que lo que se escribe. Ya conocemos la muerte porque lleva siglos saliendo en los diarios, y sin embargo, sigue siendo motivo.

No dare hijos, dare versos DESTACADA

Una bala atraviesa el cielo y cruza la ciudad, esa imagen que se ha visto en Uruguay y aquí en Argentina y también en cada ciudad del planisferio, es la flecha que lleva el texto de Marianella Morena dirigido por Francisco Lumerman en el contexto de la segunda edición del Festival Internacional de Dramaturgia Europa + América (en este caso puramente América).  En verdad, es una semilla guardada en una carta que escribe Delmira Agustini a su ex marido, Reyes. En ella está contenida una porción de su historia, verídica por supuesto, datada entre 1913 y 1914. Un matrimonio que duró menos de un año, y que culminó con el asesinato de la mítica poetisa uruguaya en manos de él, quien luego se suicidó.

Cabe suponer que el texto extiende del siglo XIX a nuestro siglo lo que habitualmente llamamos violencia de género como una problemática que continúa sobrellevándose en los mismos términos, es decir, que los siglos resultan intercambiables.

Con una estructura de tres actos, habitada por seis actores y un pianista, sobre una escenografía circular que a su vez se quiebra en pedazos, podemos viajar por tres puntos de vista distintos que resultan ineludibles para encontrarse con una historia como esta.  El primer punto de vista se sitúa desde adentro, en el cenit mismo de la dinámica que lo hace estallar. Los seis actores interpretan simultáneamente tres versiones de la pareja, sus discusiones y abrazos, todos ellos son Delmira y Reyes. El formato salpicado y continuo para mostrarnos la infinita cantidad de situaciones que pudieron coexistir entre estos seres, se sostiene hasta que unas y otras parejas se diversifican y se unen, se condensan en las mismas frases evidenciando que los roles y los géneros rotan.

El segundo punto de vista nos traslada con trajes y lenguaje a la escena en que la familia de Delmira comparte e imparte el deber ser de sus integrantes, haciendo una fiesta de la ironía y los dobles significados (hallazgo de escena con aire chejoviano, una delicia teatral).  Y por último, nos encontramos con el punto de vista de quienes recibieron las huellas de esta persona, a través de sus objetos. Se relacionan con ella porque conservan sus pertenencias, rescatadas en una subasta. Entre ellas, el arma que mató a la poetisa y una de las cartas intimísima y pasional, que Delmira escribe a su Reyes. Un perfecto manifiesto de lo dual y lo complejo que encierra la vida en la cultura déspota.

Lo más importante es que ella, sagaz, no se deja encajar por lo cánones, sea la escena que sea. Su poesía, principalmente femenina y erótica, se deja cantar y brillar por las actrices Iride Mockert, Rosario Varela y Malena Figó, que la toman con destreza y la narran con fuerte compromiso emocional. Los actores Diego Faturos, Germán Rodríguez y Jorge Castaño se las bancan todas y unen su fuerza al grito por la libertad.

Sin dudas, el texto de Marianella Morena está a la altura de las circunstancias que nos envuelven hoy en día. Su complejidad late capa sobre capa. En consonancia, la peculiaridad de la puesta de Lumerman es que consigue mostrar al mismo tiempo en un escenario los valores propios de una cultura cuando no se los cuestiona y cuando se los revisa. Es decir, los parodia y los encarna; se escenifica el espacio de crítica a la vez que el de vivencia. Por más que haya debate no queda mucho por decir después del aplauso, más bien es una invitación a la lucha, a pensar y a conversar con quienes tenemos al lado, de persona a persona.

Ficha técnico artística

Dirección: Francisco Lumerman

Autoría: Marianella Morena

Actuación: Jorge Castaño, Diego Faturos, Malena Figo, Iride Mockert, German Rodriguez, Rosario Varela

Músicos: Agustín Lumerman

Vestuario: Macarena Hermida

Diseño de escenografía: Macarena Hermida

Diseño de luces: Ricardo Sica

Música original: Agustín Lumerman

Fotografía: Laura Mastroscello

Asesoramiento Corporal: Rodolfo Opazo

Asesoramiento Vocal: Guillermo Vega Fischer

Asistencia de escenografía: Camila Morvillo

Asistencia de vestuario: Camila Morvillo

Asistencia de dirección: Ignacio Gracia

Producción ejecutiva: Zoilo Garcés

Este espectáculo formó parte del evento: Festival Internacional de Dramaturgia Europa + América – 2da Edición

TIMBRE 4

México 3554

Teléfono 4932-4395

timbre4.com

 

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